“¿No es lo que me puede pasar a mí? ¿Es lo que le puede pasar a los trabajadores de mantenimiento de Memphis?” (Martin Luther King)
Una de las personas más admirables de los tiempos modernos es Martin Luther King Jr., pues sabiendo que se exponía a la muerte en su lucha por la igualdad racial, decidió seguir adelante. Las dos preguntas expresadas al principio fueron el punto culminante de su discurso el día antes de su asesinato. Esta alocución también se conoce como: “Yo he estado en el tope de la montaña”, es su despedida, son las palabras de un individuo que presentía la muerte, incluso cuando habla de esto se le quiebra la voz.
Para ilustrarnos y educarnos King Jr., que era ministro, decide utilizar la “parábola del buen samaritano”. Utilizando la palabra religiosa, nos hace entender cómo el buen samaritano es aquél que abandona sus intereses inmediatos, las apariencias, la conveniencia, en fin, todo beneficio personal y lo arriesga todo por estar con aquel que lo necesita. Ésa es la buena acción, la acción que un Ser Supremo, Dios, gratificará, pues es la correcta. Es la que abandona la comodidad y abraza la del deber.
Con esas palabras King invita al mundo a solidarizarse con los trabajadores de mantenimiento de Memphis. Esta lucha, además de ser una huelga, se convirtió en un campo de denuncia del discrimen que se vivía en el sur de Estados Unidos. La obligación moral, el deber, se repite en muchas históricas despedidas, Martí señala el “el deber de un hombre está allí donde es más útil”.
Es honrando esa obligación de proporciones mayores, aun sabiendo que las consecuencias pueden ser terribles, los luchadores, los que cambian la a Humanidad salen a luchar.
Muchas veces, sin pretensiones de ser figuras como Martí, Luther King, Guevara, Ghandi o muchos otros héroes en el mundo, un joven, un obrero, una desempleada, una activista en defensa del ambiente toman a veces decisiones de enfrentar la macana, el desprecio, el vilipendio y las injurias del poder o de los poderosos.
A esos que toman las decisiones, no pensando en sí mismos sino en el futuro, en los demás, en fin los que cumplen con el deber de enfrentar la Injusticia, hoy que recientemente hemos conmemorado a Martin Luther King Jr. les doy mi saludo y agradecimiento.
Quiero incluir entre ellos a Oscar López Rivera, quien tuvo la oportunidad de salir de la cárcel y decidió no hacerlo para no dejar a otros compañeros presos mientras él disfrutaría de su libertad. Hoy Oscar tiene más años en la cárcel que los sufridos por Mandela ícono de la resistencia mundial contra la injusticia.
Para aquellos que aun teniendo la oportunidad de cumplir con el deber de hacer lo correcto y aún no lo hacen pensando en sus situaciones personales, los invito a dar pasos grandes, históricos. A decir: “Aquí estoy yo, estoy disponible y no importa la tarea grande o pequeña, cuenten conmigo”.
Imaginemos esto: no es lo que me pueda pasar a mí, es lo que le va a pasar a nuestro país si no hacemos algo. Yo no he estado en el tope de la montaña, no tengo esas pretensiones. Pero tengo la esperanza de que al otro lado haya un mundo donde la solidaridad, el respeto y la honestidad dirijan los destinos de mi País.