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La opción de perder-perder

Silverio Pérez

La Familia Azul convocó a un baile en el Salón Plebiscito. La Familia Verde se ofreció de inmediato a ser co-productores del evento. Los Rojo pusieron el grito en el cielo. ¿A quién se le ocurre hacer un baile en un prostíbulo? Y denunciaron a todo lo largo y ancho del país la inmoralidad de Azules y Verdes. Con la voz ronca de tanto protestar, convocaron a una reunión. De la misma salieron dispuestos a ir al prostíbulo a bailar con Azules y Verdes. Ésta es una forma de interpretar la decisión del Partido Popular de avalar con su participación el embeleco plebiscitario del gobernador Luis Fortuño.

Dado lo anterior, podríamos publicar, sin temor a equivocarnos, la siguiente esquela: “Sentida nota de duelo. La Soberanía, en el Partido Popular, ha fallecido. Su hijos, Charlie Hernández, Carmen Yulín Cruz, Luis Vega Ramos, otros legisladores, varios alcaldes y un gran sector del partido en el que una vez militó Willie Miranda Marín, lloran la irreparable pérdida de lo que un día fue un atisbo de ideología en dicha colectividad. Los actos fúnebres se llevarán a cabo en el cementerio El Plebiscito el 6 de noviembre de 2012. Se les ruega que no envíen flores y que cualquier donativo se haga al Movimiento Unión Soberanista, organización que alberga soberanistas e independentistas sin casa. Hemos notificado la sensible pérdida de la que un día fue la ideología soberanista en el Partido Popular. Que descanse en paz”.

Expliquemos la razón para las dos metáforas anteriores. La nueva dirección del Partido Popular ha escogido estar en un “lost-lost situation” o dicho en español, el juego de perder-perder. 

Luego de denunciar el plebiscito inventado por el gobernador Luis Fortuño para desviar la atención del desastre de su Administración y llevar así a los estadistas fríos a votar, deciden morder la carnada y participar del engaño que habían denunciado. 

No hay forma de participar de un juego de engaño que no sea engañando, así que la dirección popular decide engañar a su militancia diciéndole que la única consecuencia de votar a favor del ELA como está es darle un castigo a Fortuño. Las consecuencias políticas y morales de un pueblo que vota a favor de la colonia no importan. Lo importante es ganar las próximas elecciones. 

Si el pueblo vota mayoritariamente a favor de una condición indigna, perdemos. Perdemos ante el mundo, que nos mirará como los únicos esclavos en la historia que escogemos seguir siéndolo por voluntad propia. Perdemos ante futuras generaciones que mirarán la nuestra con vergüenza, y perdemos ante la Historia donde esta mancha no podrá ser borrada. 

Si por el contrario el Partido Popular pierde y hay un rechazo mayoritario a la colonia, Alejandro García Padilla y sus mentores ponceños habrán sellado la muerte del partido que fundó Luis Muñoz Marín.

El oportunismo político de los tres partidos tradicionales han colocado al país en una situación de la cual es difícil salir airosos. Unos por ganar las próximas elecciones, el otro por tener un último aliento en su muerte segura, optan por los intereses pequeños de su tribu y al país que se lo lleve Pateco. 

Es necesario que la sociedad civil sea convocada y se le busque una salida decente, digna, proactiva a este fanguero en que los partidos tradicionales nos han metido. 

En un país donde ya una tercera parte del electorado se ha desafiliado, es posible dar una lección de decencia si somos capaces de articular una opción viable. Hay tres partidos en vías de ser certificados por la Comisión Estatal de Elecciones. Si esas tres colectividades junto a organizaciones cívicas, comunitarias, religiosas y representativas de diversos sectores logran articular esa opción, tal vez podamos salir de una vez y por todas de los tres protagonistas del bochornoso sainete político que se está presentando en este escenario puertorriqueño. 

Recordemos las palabras de Albert Einstein: es en la crisis donde aparece la gran oportunidad.